| Perfil de mauricioAVENTURAS EXTREMASFotosBlogListas | Ayuda |
AVENTURAS EXTREMAS |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
23 agosto El descenso a los Castillos de GuayanaEl descenso a los Castillos de Guayana
El 29 de Julio de 2007, Gabriel (un compañero de la Manuel de la CVG), Manuel, mi inseparable compañero de aventuras y yo. Decidimos hacer el descenso desde el Club Náutico Caroni hasta los Castillos de Guayana, los cuales ya están en el estado Delta Amacuro.
Para ello necesitamos de una logística en cuanto al transporte de los Kayaks ya que podíamos dejar el carro en el Náutico, pero ¿quien nos iba a buscar?. Así que gracias a que Gabriel es chofer en CVG, consiguió un camión en el que llevamos los kayaks al Náutico y luego nos fue a buscar a los Castillos con un chofer amigo de el.
A las 7:30 AM aproximadamente, me pasaron buscando por mi casa y una hora más tarde ya estábamos partiendo del Náutico.
La salida se retraso aun unos minutos, ya que Manuel preparaba su GPS. Remamos a buen ritmo y en apenas una hora, ya estábamos pasando frente al malecón de San Félix. La corriente a favor nos ayudaba bastante y luego de una hora más, estábamos completando los primeros veinte kilómetros de recorrido. Sin embargo, la primera prueba se nos vino encima.
En una semi curva del río, el torrente de agua tenia tendencia a seguir en línea recta, por lo que al uno cruzar se ve arrastrado hacia el centro del río en lugar de poder continuar en la margen. Mis compañeros remaban más cerca de la costa por lo que pudieron realizar la maniobra y pasar el cruce sin mayores inconvenientes. Pero yo que remaba más alejado de la costa, fui enfilado directo hacia una bolla de tubos metálicos, de haber chocado con ella me hubiera destrozado el bote y yo mismo me hubiera visto en graves problemas. Pero afortunadamente una rápida maniobra evasiva, funciono. Sin embargo al lado de la bolla había un árbol medio sumergido y contra sus ramas fui a dar.
Luego de salir de entre las ramas con solo algunos arañazos. Llegue a la orilla donde me esperaban mis amigos e hicimos la primera parada a comer.
Estuvimos parados por alrededor de una hora, ya era casi medio día y después de un buen desayuno, seguimos. Pero las cosas iban empeorando. La corriente del río se hizo más fuerte y el oleaje se incrementaba desordenadamente, nuestros botes estaban haciendo agua y les grite a mis compañeros de viaje. “VAMOS A ORILLARNOS”, había que tratar de parar a sacar el agua de los botes. Pero tratar de hacer esto resulto más difícil de lo que pensamos, llegue al punto en que mi bote estaba lleno de agua hasta arriba y de pronto Gabriel fue golpeado por una ola que lo volteo, Manuel siguió a su lado, pero yo tuve que seguir a la orilla para achicar. Cuando me acerque a la orilla observe que esta no existía. Así era, en lugar de orilla solo había árboles hundidos hasta la mitad, una selva anegada y no se veía nada hacia dentro de esta. La profundidad era de unos dos metros, solo me quedaba sacar toda el agua que me fue posible con un termo de los que usaba para el agua.
Luego de hacer esto, seguí para alcanzar a mis compañeros y auxiliar a Gabriel. Pero la corriente los había arrastrado río abajo como un kilómetro. Reme con fuerza y cuando faltaban unos 100 metros para alcanzarlos, Gabriel logro subirse de nuevo a su bote. Gracias al chaleco salva vidas no tuvo problemas. Más adelante encontramos un pedazo de tierra en la orilla donde detuvimos y volteamos los botes para sacar el agua. Al mirar más adelante no era nada alentador lo que se veía, el oleaje se observaba peor en un recoveco adelante. Hasta llegue a sugerir quedarnos en aquel lugar hasta el día siguiente en que estuviera más calmado, pero no habíamos llevado ni alimentos ni equipo para acampar.
Seguimos muy cerca de la orilla, que como les mencione era solo árboles semi sumergidos. Casi agarrados a las ramas y dejándonos arrastrar por la corriente logramos pasar esa zona de gran oleaje. No fue nada fácil terminamos maltratados por las ramas y las espinas, pero ilesos.
Luego había una gran roca y al fondo bajo una zona oscura y boscosa una casita como de pescadores, ciertamente con un tétrico aspecto. No nos acercamos a esta, pero si nos paramos sobre la piedra a sacar el agua de los botes.
Afortunadamente fue el ultimo lugar donde pasamos trabajos, ya que en adelante el río se hizo más calmado y con mucho menos corriente, remamos aun unos 15 Km. más y llegamos a los Castillos de Guayana donde nos esperaba el chofer que nos busco. 27 julio Visita a Confluencia N8 W63Martes 24 de julio de 2007, A las 8 de la mañana en la estación del Peaje de Puerto Ordaz me reuní con mi compañero en esta aventura Héctor Rodríguez. Nos dirigimos vía Guri hasta un lugar un poco más delante de la “Piedra del Elefante” unos 50 Km. al sur oeste de la ciudad.
Una ves allí salimos de la carretera por una vía de tierra hasta la orilla del lago de la represa hidro eléctrica de Caruachi. Donde procedimos a inflar los kayak en los que cruzaríamos hasta el lugar donde se encontraba la confluencia que buscábamos.
Remamos unos 5 Km. Hasta parar en un lugar donde el GPS marcaba solo unos 200 metros para llegar. Allí tuvimos que seguir a pie hasta llegar a un bosque que parecía impenetrable, utilizamos machetes para abrir un camino precario por donde conseguimos acercarnos más aun. Así llegamos a una especie de laguna en la que no se veía el fondo, el agua nos llegaba casi a la cintura y había muchos palos y ramas en el fondo del agua. Finalmente llegamos al punto exacto N8 W63. Tomamos las fotos y películas, estábamos muy felices, que no note que había perdido mi machete. Afortunadamente volviendo a buscar en el agua del lugar Héctor logro recuperarlo.
El regreso en Kayak no fue menos complicado ya que nos cayo una tormenta como nunca había visto, seguimos navegación guiados solo por el GPS, ya que la visibilidad llego a ser de solo unos 100 metros. Pero la satisfacción de una cacería perfecta nos animaba. 17 mayo Canaima la aventura maxima parte IIcontinuación (La primera parte esta bajo esta) La noche transcurrió sin mayores problemas más que una pertinaz lluvia que parecía no terminar. Al amanecer vi a Manuel durmiendo prácticamente en el suelo, su colchón se desinflado. Yo tenia muchas ganas de ir al baño, pues los frijoles enlatados que había cenado, parecían no haberme caído muy bien. Así que tuve que despertar a Manuel para que me prestara su papel, ya que el mío se había mojado junto a otra gran cantidad de cosas. Cuando regrese de lo que parecía ser un pequeño vertedero de basura, ya Manuel tenia su bici casi lista. Recogí mis cosas e iniciamos camino a nuestra ultima etapa. Como había llovido tanto durante la noche el camino estaba muy mojado, la arena se asienta algo con el agua, pero esta era demasiada agua.. Antes de partir del campamento un indio se acerco y nos cobro por nuestra estadía, Le dimos diez mil cada uno y lo peor fue que no le vi cara de conforme. Nos fuimos por el camino que lleva al Morichal, donde en la noche habíamos ido junto al grupo de ciclistas amigos a acompañarlos para que se dieran un baño. Una ves en este lavamos y aceitamos los cambios y cadenas de las bicicletas. No se realmente que tanto iba a durar esta limpieza con tanta arena y humedad.. Pronto llegamos a La guardia una pequeña comunidad indígena con unas cinco familias, también vi algo que nunca había visto antes, orquídeas en el suelo arenoso, sin estar adheridas a ningún árbol. El camino de sabana arenosa siguió hasta que un hermoso morichal lo interrumpió Se trataba de río de unos 30 metros de ancho y con una profundidad de un metro aproximadamente lo que hacia imposible cruzar con las bicicletas rodando, pues no solo se hubieran mojado todos los rodamientos de las bicis, si no que ademas se hubieran mojado todas nuestras cosas. De manera que decidimos cargar nuestras pesadas bicicletas de 50 Kg. cada una entre los dos, para cruzar el río, arriesgándonos a una mordedura de serpiente o de baba. Pero resulto. Cruzamos y una ves del otro lado, Manuel me dice: “Tienes el caucho delantero pinchado”. Luego de sacar la cámara o tripa, y probar que le sucedía, me di cuenta que era solo arena en la válvula lo cual hacia que perdiera aire Posteriormente llegamos a otro río con pequeñas cascadas, en el cual nos refrescamos por unos 40 minutos. Sus aguas eran cristalinas, a una temperatura ideal. Pero había que seguir y luego de unos pocos Kilómetros más, llegamos a lo que sería el más largo puente de troncos de todos, ademas mucho más alto. Estaba recién reparado, después supimos que un vehiculo había caído. El ultimo puente de troncos que tendríamos que cruzar, fue menos ancho y con río de aguas verdes abajo, después de el pronto llegamos a Candelaria. No se veía un alma, pero vimos un letrero que nos indico donde era. Bajamos a donde el GPS indicaba que estaba el puerto, pero al llegar solo vimos un pequeño riachuelo medio seco. En realidad no entendía que sucedía. El río Caroni no podía ser tan pequeño???. Y ese riachuelo apenas si tenia agua. Tuvimos que regresar y seguir el letrero que decía “Candelaria”, con la finalidad de preguntar allí donde era el río Caroni. Subimos una pequeña cuesta y detrás estaban unas casas. Allí conocimos al Famoso Sr. Anselmo y a su hijo José. Nos dijeron que nos podían cruzar por 50 mil o simplemente guiarnos para que pasáramos remando. Despedimos que nos llevaran a ver que tal era el río y así tomaríamos la decisión. Quiero ser sincero, mi determinación a hacerlo por mis propios medios era casi inquebrantable. Pero no veía igual a mi compañero. Nos llevaron de nuevo a la orilla del riachuelo, pero una ves allí cruzamos y subimos por el otro lado, luego subimos una montaña, había muchas piedras y se hacia muy difícil empujar la bici cuesta arriba pese a la ayuda de los indígenas (uno a Manuel y uno a mi). Pero luego de subir y bajar un par de cerritos. Llegamos al Caroni. Este si era el Caroni que conozco, grande y bravío. A primera vista se veía un tanto pedregoso ademas a solo unos 100 mts había unos pequeños y no fuertes rápidos. Los Indígenas nos dijeron que había que remar costeando 1 Km río arriba y luego cruzar. Pero no se veía más adelante del rápido, luego ¿Qué había? . Aun que sentí que había quebrantado mi determinación, sabiendo que ademas de que era una navegación desconocida Mi compañero no estaba en buenas condiciones físicas, le dije. Pásenos ustedes. Manuel dijo “claro yo ya lo había decidido”. La verdad fue una excelente decisión. Por solo 50 mil bolívares aquellos hombres montaron nuestras bicis y a nosotros en las curiaras y comenzaron a remar río arriba. Al llegar al rápido, nos hicieron bajar y cruzar a pie por la orilla, un pedrero rojizo, mientras ellos pasaron la curiara uno metiéndose al agua y el otro remando. Siguieron luego más de tres kilómetros de remar río arriba a ratos con corriente más suave y a ratos más fuerte Pero al fin luego de más de 3.5 Km y casi una hora remando, llegamos a la orilla Oriental del Río Caroni, A una playa de arena, donde en aquel momento se encontraban unos 20 turistas franceses acompañados por dos guías turísticos, Unos muchachos caraqueños todos se impresionaron al vernos y luego de bajar las bicicletas, se quedaron viendo como íbamos a subirlas por una pequeña pared de tierra de unos 2.5 metros de alto casi vertical, Si bien era difícil de subir sin equipaje, con nuestras pesadas bicicletas de 50 Km se veía imposible. Nuevamente nuestros amigos José y su cuñado nos ayudaron empujando. Pero cuando yo subía mi bici, de pronto resbale y caí de lado, se escucho un coro de Aaaaaayyyyyy, Eran los turistas que estaban atentos a nuestro desempeño, no me hice daño, pero me fue bastante trabajoso subir esa bici por allí. Luego de lograrlo nos despedimos de nuestros guías indígenas quienes debían regresar, Nos indicaron que siguiéramos por el camino que seguía, que estaba trillado por vehículos de motor. Era un cerro con abundante vegetación selvática pero el camino se ve que era usado por vehículos de doble tracción. Seguimos subiendo, muy agotados, cada cierta distancia nos parábamos a descansar y en algunos tramos, nos toco subir de nuevo las bicis de una en una, aplicando la técnica ya conocida. Cuando pensaba que ya habíamos llegado a la cumbre de esa montaña era por que ahora es que quedaba por subir, fue un ascenso de 1.5 Km con un desnivel de 145 metros, lo cual nos da una pendiente promedio de casi 10 %. En una parte la pendiente llego a ser tan fuerte que le habían echado asfalto a un tramo como de 50 metros. El agua se me agoto y las fuerzas estaban en su limite cuando seguía como un zombis, de pronto por fin llegamos a un lugar donde había un riachuelo de agua cristalina, pase sin darme cuenta de lo que hacia y Manuel me despertó de mi trance diciéndome “no te vas a parar a agarrar agua”. Bebí todo lo que pude y llene mis termos. Luego de casi 4 horas de camino, escuchamos el ruido de un avión despegando, venia de algún lugar a nuestra derecha y decidí subir a una pequeña cuesta a ver. Fue mi primera vista de Canaima. A lo lejos pude observar un tepui y más cerca unas cataratas que debían ser las de la laguna de Canaima, también se veían algunas construcciones casitas hechas por los habitantes, todo esto estaba aun como a 3 Km delante de una sabana que nos separaba de nuestro destino. Seguimos a ratos sobre nuestras bicis y a ratos caminando, no se que resultaba más difícil, si caminar llevando esas pesadas bicicletas o montar sobre ellas con las heridas que para aquel momento tenia en mi trasero, producto de la presión entre la silla de la bici y una costura de la pantaloneta de ciclismo. Al fin llegamos al lugar donde el GPS indicaba como “selvalimit” El final ahora parecía próximo. Sin embargo aun faltaban casi 3 Km que debían ser fáciles ya que se ve como una sabana con un camino con granzón, Pero aun que parezca mentira en ese momento comenzó un torrencial aguacero y el camino se convirtió en un gran charco, los huecos no se veían, Como yo no tenia frenos en las bajadas tuve que frenar con el pie, casi me caigo en una bajada a pleno aguacero y con muchos huecos. Le dije a Manuel “que recibimiento, parece que Canaima no nos quiere aquí”. El me dijo que quizás era mejor que lloviera para observar más bonitos los saltos. Y que razón tenía. Ya faltando solo un kilómetro, un vehiculo nos paso por un lado, quería que nos llevara, pero el chofer solo nos dijo, “ya están en la recta final y se fue”, pasamos al lado del vertedero de basura de Canaima y luego por fin llegamos a una casa muy bonita que decía. “Posada Kaikuse”. Lo logramos!!! En la posada hablamos a la dueña quien nos dio un buen precio por nuestra estadía y por una cena. Luego de la foto legendaria que tomamos siempre a nuestro arribo a las aventuras, Subimos a la oficina de INPARQUES a tramitar permiso para navegar en la laguna de Canaima. La funcionaría Jefa nos atendió muy bien a nuestro arribo, incluso nos ofreció un paseo por la laguna al día siguiente. Pero nos dijo que no se podía navegar y que debíamos dejar los kayak en la Guardia Nacional bajo retención preventiva.
Nuestra estadía en Canaima comenzó aquella noche de un modo agradable, tomamos un baño cenamos comida caliente (Espagueti con atún) con sabor a gloria, por primera ves en cinco días y nos fuimos a descansar en esas sabrosas camas de nuestra habitación.
A la mañana siguiente acudimos a la hora indicada por la Jefa de INPARQUES a la Fuente de Soda del Hotel Hoturvensa, a orillas de la laguna de Canaima, de donde salen las lanchas que llevan a los turistas a los paseos para ver los saltos. Aun que estaba lloviendo a nuestra llegada a la laguna. Nuestra impresión fue enorme al ver la misma, realmente es hermosa.
Como la Jefa de INPARQUES no acudió pensamos que no tendríamos oportunidad, Pero como siempre Dios nos acerco su mano y esta vino con el nombre de Kilo, un amable dueño de posada quien sin interés alguno se acerco a hablarnos y al explicarle lo que nos había pasado, nos ofreció un paseo gratis.
Y así fue como guiados por Carolina y acompañados por un gran grupo de turistas, conocimos los saltos Golondrina, Ucaima, Hacha, Sapo, pasamos por detrás de los saltos, etc.
Todo resulto maravilloso, hasta que regresamos a la Posada al medio día. La funcionaria Jefa de Inparques había ido junto con un grupo de la Guardia Nacional con el objeto de incautar nuestras bicicletas y las de los otros 4 amigos que también se habían alojado en la misma posada, como si se tratara de drogas. No quiero amargar el relato con los detalles que siguieron esos días, pero quede claro que nuestro regreso se retraso 2 días y al final salimos en un avión de carga como fugitivos escapando de la Jefa de IMPARQUES. También quiero hacer notar que la Guardia Nacional, la dueña de la posada Kaikuse, Wakú y otras más se solidarizaron con nosotros e incluso realizaron una asamblea a donde ademas acudió el jefe de la comunidad indígena y varios otros miembros de la comunidad, Al fin solo fue gracias a toda esta gente que logramos salir pese al esfuerzo de la funcionaria de INPARQUES por impedir que saliéramos con nuestras bicicletas. Pero la aventura no termino con nuestra salida de Canaima. El avión nos llevo hasta la Paragua, 200 Km de Puerto Ordaz, allí estábamos a eso de las 1:30 PM sin haber comido con muy poco dinero en el bolsillo y pensando como regresar a casa. Nuestras deterioradas bicicletas y más aun nuestros adoloridos y hasta rotos traseros, no querían seguir adelante. Pero así debimos seguir hasta un lugar a unos 13 Km de La paragua donde llegamos a las 3:10 PM y decidimos parar para almorzar Luego del almuerzo, cuando íbamos a arrancar de nuevo vimos venir una camioneta a la cual pedimos que nos llevara, afortunadamente accedió y luego de arrancar se detuvo a preguntarnos si teníamos dinero, para llevarnos hasta Ciudad Piar. Al fin nos cobro el ultimo dinero que nos quedaba y nos llevo a Ciudad Piar. De allí logre comunicarme con Mirna mi esposa, A quien pedí que nos viniera a buscar. Mientras seguimos rodando, 25 Km más ya era de noche y pensé que no era prudente seguir así. De modo que nos detuvimos. Apenas 30 segundos allí Mirna paso… Pero no nos vio por más que le grite. Tome los celulares y ninguno de los dos tenía señal en ese lugar. Mirna siguió casi hasta la Paragua y se devolvió, Gracias a que unos lugareños nos avistaron y tenían un celular que si tenia señal, con este le enviamos mensaje a Mirna, quien recibió el mensaje cerca de la Quina donde si había señal de celular. Eran casi las 12 AM cuando dejamos a Manuel en su casa y luego me fui a la mía.
20 febrero CANAIMA La aventura maximaProyecto Canaima
Hoy es Sábado 17 Febrero y Manuel y yo, tomamos la decisión de cual sería nuestro próximo reto. Como siempre la idea es hacer lo que nunca nadie haya hecho, ya sea que lo hagamos de un modo distinto, más largo, más difícil, etc. En esta ocasión nos hemos decidido ir y regresar a Canaima. Hay antecedentes de quienes han ido en moto, también en bici, pero todos han regresado en avión (excepto claro esta los que han ido en carro 4x4). Pero nosotros no solo pensamos hacerlo de ida y vuelta. Sino que ademas pensamos ir con el sistema que inventamos de llevar nuestros kayaks inflables y de ese modo de manera autónoma llegar sin utilizar las chalanas. Para ello, hemos iniciado un programa de entrenamiento en bici, rodando grandes distancias y un día de subidas fuertes. Ademas de remar los fines de semana. En la próxima les comenzare a relatar los entrenamientos que comenzamos a realizar. Domingo 25 de Febrero: Hicimos un recorrido de 100 Km dejando el carro en el peaje de Upata, rodamos hasta el cruce del Palmar (más allá de Upata), Domingo 04 Marzo: Hicimos un recorrido de casi 140 Km en las llamadas "3 cruces", Sabado 10 Marzo: hoy hicimos la vuelta por el arenal de Caruachi, 53 Km casi todos por vias duras, via del tren y arena de Caruachi, Domingo lo tomamos libre. Domingo 18 de Marzo: Este fin de semana fue algo más duro, buscando imitar las condiciones a las que nos enfrentaremos en cuando a distancia, rodamos 70 Km un día y 130 al siguiente. , para completar 200 Km en apenas 2 días. Domingo 25 Esta semana entrenamos poco, el fin de semana, solo rodamos 103 Km Viernes 30 de Marzo: Esta semana llena de stress y contratiempos, nos obligo a entrenar desordenadamente a mi, sin embargo cumpli mi meta de esta semana y a Manuel a no rodar desde el Sabado. Por lo que seguramente no rendira a la par con migo. Ojala no ocacione retrasos. Canaima La aventura máxima
Domingo 01 de Abril de 2007, 3:15 AM, casi no pude dormir, entre la tensión de nuestra partida y los preparativos. De pronto sonó el teléfono. ¿Ya?, si son las 3:15. Comenzó lo que sería la semana más ardua de mi vida. Mi bicicleta y todas las cosas estaban montadas, por lo que solo tuve que subirlas al carro de Mirna mi esposa quien abnegadamente se ofreció a hacernos la logística hasta Ciudad Piar. Al salir pasamos por la gasolinera que aun estaba cerrada. Que contrariedad!, sin embargo pronto otra de las gasolineras cercanas abrió. 7:00 AM ya estábamos en la entrada de Ciudad Piar, donde subimos todo a las bicicletas y comenzaríamos a pedalear con ese peso. Casi 50 Kg. entre equipaje Kayak y bicicletas hacían que la arrancada fuese muy dificultosa, se sentía una inestabilidad que desde el principio me preocupo. “Dios mío, ¿será que podemos llegar con este peso y pedalear en barro y piedras así?.
Al cabo de rodar con ese peso unos 50 Km ya me estaba acostumbrando, al punto que abuse de mi confianza y volteé a ver si Manuel no se había quedado, perdí el balance de mi rueda delantera y casi me voy al suelo. Me sirvió de aprendizaje. 10:49 AM llegue a nuestra primera parada programada a los 60 Km, en La Quina, un lugar donde hay unos silos de la CVG y un puesto de la Guardia Nacional. En la alcabala del puesto me detuve a esperar a Manuel quien se había retrasado un minuto .
11:16 AM Ya es hora de recomenzar la parada fue más larga de lo previsto, puesto que la conversación con los Guardias estaba buena. Esta segunda etapa aun que más corta fue más cansada por el calor y el agotamiento acumulado. No había rodado 15 Km desde la alcabala cuando llegué a El Cristo, un pueblito perdido en la nada con un bar cerca de la plaza, me iba a detener a esperar a Manuel en un banco de la plaza y de pronto, un pinchazo con unos vidrios de botellas que la gente arrojan a las calles. Luego de reparar afortunadamente el caucho delantero, proseguimos el viaje. 16 Km más y Pronto llegamos a La Paragua aproximadamente a las 1:20 PM a un restauran “Doña Sena” de donde pudimos llamar con el teléfono de Manuel a nuestras esposas, para saber que estaban bien y comimos un suculento almuerzo.
2:15 estábamos en la orilla del río La Paragua, preparando todo para pasar del medio solidó al medio líquido. Un señor dueño de curiara se nos acerco ofreciendo llevarnos hasta el río Chiguao de una solo ves, junto con un grupo de “gringos” que iban a pie a Canaima. Pero le dijimos que no, puesto que traíamos nuestros Kayaks. Inflamos Kayaks, desarmamos bici y a remar. En solo 9 minutos habíamos cruzado el río de unos 500 metros de ancho, pero fueron los 9 minutos más largos de mi vida, el oleaje era intenso, el sobre peso a bordo y la sensación permanente de que me iba a voltear me llevó a sentir que este sería el fin del viaje. Pero finalmente habíamos cruzado y tocaba ahora seguir la pedalada hasta el río Chiguao. La otra orilla lucia ahora tan lejana y el atardecer comenzaba a llegar a su ocaso.
El camino ahora era de tierra, más bien arenoso, con tanto peso debíamos bajarnos con mucha frecuencia a empujar la bici. Para complicar más aun las cosas al comenzar a rodar sentí un dolor fuerte en la rodilla derecha, al parecer el agacharme al inflar el bote me había lesionado la rodilla. Pero así avanzamos por uno de los caminos que se abrían y que precian más trillados. El GPS tiene un error el los puertos de chalanas y curiaras, obviamente los datos fueron tomados con río crecido y ahora todo era diferente, así que no teníamos la certeza de ir por el camino correcto, pero pensé que todos los caminos llegarían al mismo lugar. Luego de rodar por una hora y media, llegamos hasta una casita de indio (choza), donde nos acercamos a preguntar. Cual no seria nuestra decepción cuando un colombiano que era quien vivía allí, nos dijo: “no. Deben regresar, por aquí solo pueden llegar al río Asa”. Con tristeza y más dolor en mi rodilla, iniciamos nuestro regreso a tratar al menos de retomar la vía perdida, pero era tanto lo rodado que apenas alcanzamos a llegar a una pequeña zona donde una ves parecía haber un río y ahora solo quedaba algo de agua empozada.
Y allí hicimos nuestro primer campamento, llenos de frustración por haber perdido como 3 horas de rodar y no haber ni siquiera, llegado a la orilla del río Chiguao. En la noche me aplique un anti inflamatorio en la rodilla dolorida y desde allí en adelante nunca más durante todo el viaje me agache, para evitar lesionar más la rodilla. A la mañana siguiente nos levantamos temprano con ánimos reforzados y ganas de recuperar el tiempo perdido. Rodamos hasta retomar el camino correcto y seguir la vía al Chiguao. Atravesamos varios portones de haciendas que hay en el camino, se veían vacas, caballos atravesados en la vía que corrían al acercarnos. Ya a las 9:20, luego de más de 2 horas rodando y haber recorrido unos 22 Km llegamos a la orilla del Chiguao. Sus aguas sirvieron para refrescarnos, el río era muy angosto en esta época, pero muy hondo para pasar las bicis cargadas, así que nuevamente inflamos botes y a remar. Solo fueron 100 metros que hicimos en un minuto. Pero entre desmontar todo inflar kayak, desarmar la bici, acomodar todo en el kayak y luego el trabajo inverso. Se van 2 horas. Luego de todo esto arrancamos pero solo hasta unas matitas que hay en frente al puerto de chalana. Donde nos detuvimos a desayuna-almorzar.
Luego antes de arrancar de nuevo, un grupo de 2 hombres y 2 mujeres españoles se acercaron, iban en una “hembrita” Toyota tipo Pick up alquilado con chofer por 350 dólares, para llevarlos a Canaima. También pasaron 2 Toyotas, “Machito” y “Samurai” de una de las cuales se asomo un hombre que nos pregunto si íbamos a Canaima y luego nos informo que 4 ciclistas venían por el camino de la isla de Las Marías. Nos dio mucho gusto saber que otros ciclistas venían tras nosotros y que de seguro pronto nos alcanzarían ya que nosotros llevamos más peso que cualquier otro ciclista. El camino de seguido era por sabanas bastante fácil, pero luego de unos Km se interno en la selva y se volvió fangoso, cada ves peor. Es un camino de lodo que atraviesa la selva espesa, densa y que debido al paso de vehículos de doble tracción con cauchos grandes se ha convertido en un canal con un par de surcos y una montañita en medio raspada por el diferencial de los vehículos rústicos.
Transitar por estos es bastante difícil, puesto que los pedales pegan a los lados si se pedalea por los surcos y si uno va por el medio se resbala a los lados y puede caer, ademas el barro se apelotona trancando las ruedas. Luego de unos Km el barro cada ves era peor, al punto que se comenzaron a trancar las ruedas, en especial la trasera. Llego un momento en que sacaba con la mano las pelotas de barro y hojas, piedras, ramas, etc. Que trancaban las ruedas y no había rodado 2 metros más y se volvía a trancar. Me empecé a asustar, a sentir desesperado, ya que veía adelante y atrás y no había como escapar de allí. La bicicleta pesaba mucho para poder cargarla con las ruedas trancadas. Entonces se nos ocurrió desmontar todo el equipaje, y cargarlo por partes hasta donde se viera el terreno en mejores condiciones. Así lo hice, lleve todo el equipaje en dos viajes y luego volví por la bicicleta. Lo deje unos 100 a 150 metros más adelante. Por otra parte al sacar el equipaje de la bicicleta, era más fácil sacarle el barro pegostozo y hediondo de las ruedas. Ya eran las 6:30 PM y en la selva eso parece de noche, ya que la cantidad de luz que pasa a través de los árboles, es muy poca. Pero de pronto vimos un claro en medio de esa oscuridad y a nuestra izquierda una especie de pequeño laguito pantanoso de muy poca profundidad, pero algo es algo, aun que según el GPS faltaban solo 3 Km para llegar a Tierras Blancas, la primera comunidad indígena que se veía en el GPS por ese camino. Preferimos quedarnos allí. Después de todo 3 Km a 3Km/h era una hora. El lugar era amplio se veía el cielo y el suelo algo fangoso, tenía áreas con gramíneas donde se podía colocar las carpas.. Al acercarnos al agua fue la sorpresa... Huellas de Felinos se veían por todas partes, ademas de otras huellas de garzas y otros animales y una pequeña serpiente en sus orillas. Aquello era un zoológico. Pero con esas huellas de Tigre no me podía sentir tranquilo.
De manera que rápidamente armamos nuestras carpas, e hicimos una pequeña fogata. Luego fuimos a bañarnos a la orilla pantanosa y mientras uno se bañaba con un perolito el otro cuidaba con una linterna en una mano y un machete en la otra. Fue refrescante a pesar de todo, seguido nos encerramos cada uno en nuestras carpas (muy juntas para nuestro gusto, para sentirnos más seguros), dentro cenamos y nos quedamos hablando hasta tarde.
Ya eran alrededor de las 10 PM cuando de pronto comenzamos a escuchar voces, parecía que los de los vehículos rústicos nos alcanzaría después de tanto haberse trancado en la vía. Más sin embargo, luego de un rato las voces se aproximaron más y vimos luces, eran los ciclistas que nos habían dicho venían atrás. Se alegraron mucho al ver la fogata en nuestro campamento, ya que tenían horas rodando por la selva de noche. Eran 4 personas bastante jóvenes, dos varones y dos hembras. Alegría, Emily, Andoni y Helio. Luego de saludarnos y hacer las respectivas presentaciones. Alegría comento que buscando información en Internet sobre viajeros ciclistas que hubieran hecho este viaje, encontró mi espacio Aventuras Extremas, así que ya conocía sobre mi. Me dio mucha satisfacción saber que eso si es leído por algunos. Desde allí comenzó una amistad entre ambos grupos, que nunca imaginamos por todas las peripecias que nos llevaría.
Eran ya las 11 y media cuando de pronto los dos vehículos rústicos, llegaron también al lugar donde acampábamos. Sin embargo decidieron seguir hasta Tierras Blancas. Luego de un par de horas, regresaron. Les estaban cobrando por estacionarse allí 30 mil por vehiculo y no estaban dispuestos a pagar. De manera que nuestro campamento creció, lo cual con algo de ruido, nos permitió dormir más tranquilos. A la mañana siguiente, Muy temprano como siempre nos despertamos y al salir de las carpas observamos como se habían dispuesto nuestros compañeros de campamento. Luego de asearnos y preparar todo, salimos. El camino seguía pantanoso, pero en 3 Km estábamos en Tierras Blancas, allí pedimos agua y nos dieron agua de manantial. Fue gratificante, tomar agua limpia y llenar los termos con esta. En el momento que cambiábamos caramelos por agua a los indígenas. De una de las Chozas salio Brandon, uno de los gringos que nos habían dicho en la Paragua que iban a pie. Nos conocimos y de inmediato el emprendió su viaje. Luego que reanudamos el viaje la carretera que era blanca volvió a convertirse en el fangal de siempre. Casi nunca pudimos rodar sobre nuestras bicicletas. Todo el tiempo tuvimos que llevarlas al lado caminando. Pero así alcance a Brandon. Mientras anduve a la par con el, tuve la oportunidad de conocerle, es de origen Escoses y viaja acompañado de dos chicas una Irlandesa y otra Holandesa, ademas los acompaña como guía, un Pemon Nelson, ellos partieron antes que Brandon, debido a que el es más rápido y los alcanzaría más adelante. Brandon trabaja como instructor de Castellano en un campamento en Playa Colorada y hace viajes de excursiones a Canaima, Mochima Y el Delta del Orinoco. Lastima que Manuel se quedaba con mucha frecuencia lo cual me obligaba a parar.
El viaje siguió muy lento, el barro no nos permitía pedalear, ya cuando estaba al borde de la deshidratación y sin agua nos topamos de frente con el Toyota que había llevado a los turistas Españoles un par de días atrás, venían de regreso y se detuvieron a saludarnos, nos indicaron sobre el camino que seguía y por donde circular mejor y nos regalaron un botellón de Frescolita de 3 litros. Como no teníamos en donde llevarlo y la sed nos volvía locos, nos lo tomamos allí mismo. Unos Kilómetros más adelante, alcanzamos al grupo de Británico-Holandeses y el Pemon. Conocimos a Sabrina, que en medio de ese mar de barro y árboles, parecía una isla de belleza natural. Nos regalaron cambur y siguieron y nosotros más atrás. Llegamos a un lugar donde había una especie de laguito. Como estábamos sin desayuno y muertos de sed otra ves, decidimos detenernos, al bajar al lugar Manuel se hundió casi hasta la cadera. Que pantanal!, huellas de felinos nuevamente abundaban, logramos pasar por sobre unos troncos secos y nos sentamos a la sombra de un árbol. Recogimos agua sucia de barro y le colocamos pastillas de Acuatab. Comimos bastante y seguimos el viaje. Posteriormente el camino se fue haciendo más seco y pedregoso, pero comenzó un ascenso que tampoco nos permitía pedalear, a duras penas podía llevar las bicicletas por la cuesta y más
Nos fue imposible seguir. Por lo que decidimos llevar las bicis de una en una entre los dos. El trabajo en equipo resulto y aun que tuvimos que hacer mucho más recorrido, el peso se redujo a la mitad.
Así llegamos a Punta de Eje, lo que parecía ser el final de la cuesta. Ambos nos tiramos sobre una piedra grande a descansar, para luego reanudar la aventura. Más adelante la amargura nos embargo, al notar que aun seguían las subidas. Después algo más de barro y finalmente un riachuelo de aguas frescas, que parecía un oasis en el desierto. Mientras tomábamos agua y nos aseábamos, escuchamos voces, gritamos HEY y recibimos respuesta de algún lugar río arriba dentro del bosque. Nos asomamos por un camino que parecía no llevar a ningún sitio y vimos una choza. Para llegar a ella tuvimos que bajar un hueco y luego subir era un paso algo dificultoso y con plantas espinosas. Allí estaban nuestros amigos los Europeos caminantes y su acompañante indígena Pemon.
Brandon y Nelson nos aseguraron que el camino en adelante seguía más fácil y que no estaba lejos llegar a las bonitas. Ya eran como las 5 de la tarde y Manuel no quería seguir, aun que yo en aquel momento me disguste un poco. Pues quería seguir y me sentía en muy buenas condiciones físicas. Ahora reconozco que quedarnos allí fue la mejor elección. Pues nos sirvió para compartir con los Europeos, gente muy agradable y ademas era absurdo llegar a las bonitas ya empezando la noche. Pusimos nuestras carpas en un pequeño terreno al lado de la choza, como la noche se veía clara no coloque el sobre techo, nunca imagine cuanto me arrepentiría. Luego de comer abundantemente, me acosté y me quede dormido. 5 AM Tremendo aguacero. Como no había puesto el sobre techo, comenzaron a caer gotas de todos los tamaños. Imaginaran que llego el momento en que tuve que salir en plena lluvia a colocar el bendito sobre techo. Pero el mal estaba hecho, todo estaba mojado. Bueno finalmente escampo y amaneció, todo al mismo tiempo. Me levante a buscar un baño, cerca había un camino al río. Allí conocí a Sabrina. Quiero decir entable conversación con ella, afortunadamente aun queda algo de mi ingles. Me contó que esta en Playa Colorada haciendo un curso de castellano, donde Brandon es profesor y que este viaje es parte del curso. Luego de desayunar, nos despedimos de nuestros compañeros los caminantes y proseguimos el viaje. El camino no siguió nada agradable, contrario a lo que nos habían dicho los caminantes europeos y Nelson, siguió el barro, quizás agravado por el aguacero al amanecer. Más subidas, más puentes de troncos. En pleno camino barrialoso, nos topamos de frente con un Toyota Pick up, los que iban allí nos dijeron que les habían dado la cola a los otros ciclistas desde la subida de Punta de Eje a Las Bonitas. Hasta que al fin se abrió una sabana parecida a La Gran Sabana. A la izquierda a lo lejos se vio un hermoso Tepui y luego comenzamos a divisar casitas frente al mismo. Aproximadamente al mediodía llegamos a Las Bonitas. Un pueblo muy acogedor, donde habitan pemones de un modo organizado, tienen escuela, donde los niños ademas de aprender a leer o sacar cuentas, aprenden artes que usaran en su vida práctica, como hacer bancos para sentarse o pescar. Entramos a la aldea por detrás de una casa, hablamos con su dueño un pemon quien nos indico donde se quedan los viajeros que llegan a Las Bonitas, le dimos caramelos a los niños y seguimos más al centro, donde estaba un techo grande de karata, con piso de cemento. Allí estaban Alegría y Emily, por primera ves veía sus rostros de día. Nos contaron que les habían dado la cola y nos dijeron que había un río más abajo donde podíamos bañarnos. Y allí fuimos. En la aldea hay una iglesia y una cosa que me llamo la atención fue como la misa era en pemon y al terminar esta, iban saliendo de uno en uno y se daban la mano colocándose uno al lado del otro, formando de este modo una larga fila después de la puerta de la iglesia. Hay horas para todo, cocinar, lavar, estudiar, practicar fútbol e ir a misa. La hora del fútbol fue como a eso de las 4 de la tarde, 2 hombres de la aldea, caminan a lo largo de todas las casas de esta, tocando un pito como los de árbitro de fútbol. Los niños y jóvenes escuchan y acuden al centro de la aldea. Allí se forman en equipos y juegan niños contra niños y varios equipos de jóvenes se intercambian jugando un equipo contra otro durante 5 minutos el que pierde se sienta y se levanta otro de los equipos y así juegan todos. Brandon, Andoni, Helio, Alegría y Emily formaron un equipo. Manuel y yo solo nos dedicamos a tomar fotografías y películas. Sabrina y Monet, prefirieron quedarse a descansar en el campamento. Los pemones juegan muy bien y aun que nuestro equipo de “blancos” no lo hacia mal, solo logramos empatar 2 juegos y perder 4 de los que nos toco jugar. Daba gusto ver como casi todo el pueblo participaba en comunidad en casi todas las actividades. Aun que inicialmente habíamos pensado seguir el viaje a las 3 de la tarde luego de almorzar, un fuerte aguacero a pleno mediodía nos hizo cambiar de idea. Pero pienso que fue mejor así, ya que conocimos más a los otros ciclistas y las costumbres de los pobladores de Las Bonitas. Continuara.
16 febrero Expedición a MargaritaExpedición Chacopata Coche Margarita Lunes 19 de Septiembre: Tuve guardia en el hospital, pague la noche y llegue a casa preparando todo, repase la lista de chequeo a las 11 PM y me fui a la cama exhausto. Martes 20 de Septiembre 7 de la mañana, ya todo estaba listo para la salida, la culminación de meses de entrenamiento y planificación. Habia llegado el momento, pero de pronto una llamada, “¿estas escuchando la radio?”,” la ciudad esta trancada”. Intentamos salir por vía Ciudad Bolívar, pero también estaba cerrado por allí. Los sindicatos empresariales se habían puesto de acuerdo para cerrar los accesos a la ciudad. Sin embargo todo ello no aplacaría nuestro espíritu aventurero. Al contrario, decidimos salir entonces a dar una vuelta en bici y verificar las trancas en las avenidas de la ciudad. En nuestro periplo llegamos al momento en que un policía caía de su motocicleta y se lesiono una rodilla, allí le dejamos siendo ayudado por sus compañeros que acudieron prontamente. Luego fuimos a la ave. Sucre Figarela, cerrada en la redoma del Dorado. De allí ave. Libertador y a la ave. Guayana. También bloqueada en el puente Caroni. Ni modo regresamos a casa y esperar a la tarde. Luego del almuerzo a las 2:30 PM supimos que habían levantado la protesta y salimos por la chalana San Félix, ya era casi las 3 PM. Y Estábamos terminando de cruzar la chalana vía a Maturín, comenzaba la odisea.
10:35 PM al fin llegamos a Chacopata ahora habia que ubicarse en un pueblo donde nunca habíamos estado, a una hora en que la gente estaba durmiendo, sin saber donde hacer campamento ni donde dejar el vehiculo para salir al día siguiente. Pero como siempre Dios nos echo una manito, de una casa, salio un señor y unos niños y nos ofrecieron ayuda. Me sugirió acampar en la playa frente a su casa y al día siguiente dejar el carro en un estacionamiento que habia frente a la GN. Ya era casi las 12 de la media noche y estábamos frente a la playa con las carpas de Manuel y mía hechas y listos para descansar. Unos pescadores dormían en chinchorros en un techito al lado de nuestras carpas. Y allí acabo el primer día de nuestro viaje.
Día 2, Miércoles, 21 de septiembre del 2005. Apenas habíamos mal dormido 3 horas y media y sonaron los despertadores, habia que ordenar todo para comenzar el viaje. Comenzamos a acomodar todo en los botes, comida, ropa, equipo de dormir, equipos electrónicos, etc. Luego que todo parecía listo en los botes, habia que llevar los vehículos a un estacionamiento, pero allí de nuevo Dios estiro su mano y de una casa frente a la playa un buen hombre nos dijo: “Dejen los carros allí que yo vivo aquí y se los veo”. Perfecto nos ahorrábamos el estacionamiento y podíamos salir de inmediato.
Manuel enredado en la salida, me hizo volver y me dio uno se sus botellones de agua para que se lo lleve. El clima nos favorecía, lo que llaman los pescadores “una calma” resultaba ser un mar de plato, nada comparado a las aguas picadas de la represa de Macagua en las tardes, cuando iba a entrenar.
Remar en mar abierto estaba resultando muy fácil, solo me daba una extraña sensación el observar tan lejos la tierra. Pero al cavo de 2 horas y guiado por el GPS habia remado los primeros 12 Km, un par de Kilómetros más a la izquierda del Punto prefijado (El Guamache de Coche). Decidimos esta alteración durante el viaje para poder entrar a Coche más tangencialmente, ya que debíamos luego costear todo el lado oriental de coche hasta llegar a La Uva donde estaba la llegada programada para ese día.
Llegada a Coche QUE ALEGRIA!!!
Manuel llego unos 5 minutos después de mi, ya que estaba filmando. Al llegar caminamos a un pequeño muelle donde habia una señora despidiendo a unas personas en un bote, que iban de salida.
Luego de 1 hora y 20 minutos en aquel lugar (ya eran las 9:35 AM) y de esperar que Manuel tomara su desayuno (yo habia desayunado en Chacopata antes de salir, mientras Manuel acomodaba sus bote). Decidimos reanudar la travesía. Nuevos paisajes costeros mucho más distraídos, nos acompañaban. Vimos por ejemplo un gran grupo de Alcatraces sobre unas rocas, una bomba que extraía agua del mar, luego farallones costeros impresionantes y una cruz o pequeña capilla al pie de uno de ellos, ¿quien habría perdido la vida allí? Y ¿Cómo?, Preguntas que quedaran sin respuesta.
Y al fin llegue a playa El Coco en un poblado llamado La Uva. Allí habia un muelle, varias viviendas, una escuela, niños y lo mejor un techo donde guarecernos del sol. Llegamos allí a las 11 AM exactas, despues de haber remado 7.8 Km más ( comencé a hablar a los niños y preguntarles si podíamos quedarnos bajo ese techo. Me sugirieron hablar a un señor que vivía en frente. Me costo ubicarlo, pues el hombre estaba trabajando en el colegio en reparaciones. Pero al fin me dio el visto bueno y nos acomodamos en ese lugar.
Una ves en el campamento almorzamos y comenzaron a pasar mensajes de texto a Manuel, para mi era muy difícil comunicarme ya que la recepción de Movilnet era muy mala allí. Mientras el “Chateaba” me fue dando sueño y me recosté a dormir. No se exactamente cuanto dormí, pero luego me desperté cuando ya Manuel estaba igualmente dormido. Me pare a caminar y a buscar Un “bañito de la naturaleza”. Camine por la carretera asfaltada del caserío (única) hasta la entrada, para luego ir hacia un pequeño cerro, donde busque un lugar para cumplir con mi necesidad.
En el cerro donde ubique el baño apropiado, me sucedió algo cómico. Luego que termine y me estaba aseando se desato un tremendo aguacero, aquel lugar es árido, y los pocos arbustos que hay son solo cardones y tunas. Busque una donde guarecerme de la lluvia para evitar que se mojara mi cámara y de pronto mientras estaba allí agachadito bajo unas tunas escuche un ruidoso BEEEE a mis espaldas, me asuste y me puse de pie, clavándome unas espinas en los hombros. Se trataba de unos chivos que andaban de paseo. Luego decidí irme a plena lluvia al campamento, al llegar allí Manuel se habia levantado y me sugirió que aprovecháramos el agua que caía del techo de asbesto para darnos un baño de agua dulce. Fue refrescante enjabonarse y lavarse el pelo lastima que no me alcanzo. Más tarde se acerco un señor a hacernos preguntas, que si el kayak tiene motor”“que cuanto tardamos”, “que como nos guiamos”, etc. Al final nos dijo que era el Alcalde de la isla de Coche, nos felicito y se puso a la orden. Y así se hizo de noche, me distraje con mis binóculos, y tome algunas hermosas graficas.
Eran ya las 4:30 AM y ya comenzábamos a prepararnos para el tramo de viaje A Margarita, a las 6:11Am luego de la foto de rigor, comenzamos a remar. Fue un viaje esplendido, el mar sereno y la experiencia de ver peces que jamás habia visto, peces voladores que saltaban del mar y sacaban aletas con las que planeaban sobre las olas por distancias de unos 10 a 15 metros. También vimos una tortuga, un cangrejo nadando a flor de agua y 2 estrellas marinas caminando en el fondo. Afortunadamente en ese lugar el agua era poco profunda.
8:07 AM del 22/Sep/2005 Al fin llegamos, fue emocionante ver culminados nuestros sueños. Llamamos a la familia y amigos, y nos preparamos a desayunar. También fuimos a comprar hielo. Tomamos varias fotos y luego de tomar desayuno, nos decidimos a regresar a la Punta en Coche para dar la vuelta completa a Coche. El dueño de uno de los negocios Kite Surf se intereso por nuestro viaje y nos hizo algunas preguntas.
9:49 AM comenzamos el regreso, atrás quedo Margarita, sus tiendas de alquiler de Wind Surf, etc. El regreso no fue tan calmado como la venida, por la hora el mar se habia embravecido un poco. Además se comenzaba a sumar el calor y el agotamiento. Pero pronto estábamos de regreso en Coche. Hasta la Punta en Coche, ya habiamos remado 24 Km solo en este día, más los 19.8 del día anterior.
La distancia remada y el calor, comenzaban a hacer mella en nosotros, teníamos que detenernos a descansar y almorzar.
Y así fue que decidimos detenernos en un lugar donde se veía unas matitas que daban sombra. Pero al hacerlo se acercaron como 4 niños y como queríamos paz, seguimos. 1 Km más adelante ya no aguantamos más y paramos no importa quien estuviera. Finalmente paramos en una orilla, en la ciudad de San Pedro de Coche, la capital de la isla. San Pedro como es un pueblo que vive de la pesca y una camaronera que hay cerca de San Pedro. Es un lugar humilde con muchos niños jugando por allí. En el lugar habia una casita casi un rancho con techito donde descansaban sentados un hombre como de 50 y una vecina, además muchos niños que nadaban y jugaban entre los múltiples peñeros que habia en toda la orilla.
Tanto los Kayak como nuestras ropas, les parecieron atractivos a los niños, por lo que acudieron en “manadas”, para distraerlos y evitar que dañaran los Kayaks se nos ocurrió ofrecerles caramelos a los que no tocaran los botes. Fue genial, pero vinieron más niños aun. La señora y el señor nos ofrecieron sentarnos un rato y hablamos de su originaria Araya, además conocía Ciudad Guayana, hasta que se caso y se vino a vivir a Coche.
Ya teníamos demasiada hambre y no podíamos comer frente a todos esos niños, así que decidimos seguir, ya eran la 1:25 PM comenzamos a remar, otros 1,7 Km y llegamos a la salida de agua de la camaronera, eran casi las 2 y en ese lugar habia un gran techo de carata que nos serviría de excelente lugar para parar un rato.
Algunos viven de recoger caracoles que viven en la salida de la camaronera.
Casi a las 4 PM, luego de saciar el hambre y deshacerme de mis desechos humanos cerca de la camaronera. Siguió la remada, con nuevos bríos. Más adelante como a 3 Km observe unos alcatraces que flotaban, pero no se movían con las olas. Me llamo la atención y al acercarme. Me di cuenta que estaban en la punta de una península que hay en Coche en su lado occidental.
Luego de remar 700 metros más llegamos a el lugar ideal para acampar esa noche. En la misma península, llegamos allí a las 4:34PM con 32 KM remados en ese día lo cual constitua un record en distancia, para nosotros. En la noche ademas de tomar fotos, caminamos por la peninsula en forma de franja de tierra y de paso verificamos la seguridad de el sitio donde pasaríamos la noche.
4:30 AM Preparábamos el regreso, cuando me di cuenta que las hormigas habían invadido mi desayuno, mi ropa y todo lo que quisieron. Salimos a las 5:25 AM y en poco tiempo habíamos remado los primeros 4 Km y estábamos en frente a El Guinima. Nos comenzamos a separar de Coche y con ello nos enfilábamos al final de nuestro viaje. Pasamos frente a Guinima cuando estaba amaneciendo. Seguimos y nos separamos definitivamente de coche. Que largo se hizo aquella remada. Y para más yo equivoque el rumbo, gracias a Dios escuche el silvido de Manuel quen me alerto que me estaba desviando, yo me habia adelantado como 200 metros a Manuel. Al final corregi el rumbo y segui hacia Chacopata. Antes de llegar comense a ver como algunos moradores se ganan la vida de un modo "Extremo". Se van hasta alta mar solo con una tripa ó camara de camion, que tiene atada una red a manera de una cesta de Basket ball, bajan al fondo como expertos hombres rana y recogen conchas que van recopilando en la cesta, luego las venden a buen precio. Al fin llegamos a Chacopata donde encontramos los vehiculos en buen estado, agradecimos a quien nos presto su casa para dejarlos allí, e iniciamos el regreso a casa. Donde llegamos felices y cansados. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|