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23 agosto El descenso a los Castillos de GuayanaEl descenso a los Castillos de Guayana
El 29 de Julio de 2007, Gabriel (un compañero de la Manuel de la CVG), Manuel, mi inseparable compañero de aventuras y yo. Decidimos hacer el descenso desde el Club Náutico Caroni hasta los Castillos de Guayana, los cuales ya están en el estado Delta Amacuro.
Para ello necesitamos de una logística en cuanto al transporte de los Kayaks ya que podíamos dejar el carro en el Náutico, pero ¿quien nos iba a buscar?. Así que gracias a que Gabriel es chofer en CVG, consiguió un camión en el que llevamos los kayaks al Náutico y luego nos fue a buscar a los Castillos con un chofer amigo de el.
A las 7:30 AM aproximadamente, me pasaron buscando por mi casa y una hora más tarde ya estábamos partiendo del Náutico.
La salida se retraso aun unos minutos, ya que Manuel preparaba su GPS. Remamos a buen ritmo y en apenas una hora, ya estábamos pasando frente al malecón de San Félix. La corriente a favor nos ayudaba bastante y luego de una hora más, estábamos completando los primeros veinte kilómetros de recorrido. Sin embargo, la primera prueba se nos vino encima.
En una semi curva del río, el torrente de agua tenia tendencia a seguir en línea recta, por lo que al uno cruzar se ve arrastrado hacia el centro del río en lugar de poder continuar en la margen. Mis compañeros remaban más cerca de la costa por lo que pudieron realizar la maniobra y pasar el cruce sin mayores inconvenientes. Pero yo que remaba más alejado de la costa, fui enfilado directo hacia una bolla de tubos metálicos, de haber chocado con ella me hubiera destrozado el bote y yo mismo me hubiera visto en graves problemas. Pero afortunadamente una rápida maniobra evasiva, funciono. Sin embargo al lado de la bolla había un árbol medio sumergido y contra sus ramas fui a dar.
Luego de salir de entre las ramas con solo algunos arañazos. Llegue a la orilla donde me esperaban mis amigos e hicimos la primera parada a comer.
Estuvimos parados por alrededor de una hora, ya era casi medio día y después de un buen desayuno, seguimos. Pero las cosas iban empeorando. La corriente del río se hizo más fuerte y el oleaje se incrementaba desordenadamente, nuestros botes estaban haciendo agua y les grite a mis compañeros de viaje. “VAMOS A ORILLARNOS”, había que tratar de parar a sacar el agua de los botes. Pero tratar de hacer esto resulto más difícil de lo que pensamos, llegue al punto en que mi bote estaba lleno de agua hasta arriba y de pronto Gabriel fue golpeado por una ola que lo volteo, Manuel siguió a su lado, pero yo tuve que seguir a la orilla para achicar. Cuando me acerque a la orilla observe que esta no existía. Así era, en lugar de orilla solo había árboles hundidos hasta la mitad, una selva anegada y no se veía nada hacia dentro de esta. La profundidad era de unos dos metros, solo me quedaba sacar toda el agua que me fue posible con un termo de los que usaba para el agua.
Luego de hacer esto, seguí para alcanzar a mis compañeros y auxiliar a Gabriel. Pero la corriente los había arrastrado río abajo como un kilómetro. Reme con fuerza y cuando faltaban unos 100 metros para alcanzarlos, Gabriel logro subirse de nuevo a su bote. Gracias al chaleco salva vidas no tuvo problemas. Más adelante encontramos un pedazo de tierra en la orilla donde detuvimos y volteamos los botes para sacar el agua. Al mirar más adelante no era nada alentador lo que se veía, el oleaje se observaba peor en un recoveco adelante. Hasta llegue a sugerir quedarnos en aquel lugar hasta el día siguiente en que estuviera más calmado, pero no habíamos llevado ni alimentos ni equipo para acampar.
Seguimos muy cerca de la orilla, que como les mencione era solo árboles semi sumergidos. Casi agarrados a las ramas y dejándonos arrastrar por la corriente logramos pasar esa zona de gran oleaje. No fue nada fácil terminamos maltratados por las ramas y las espinas, pero ilesos.
Luego había una gran roca y al fondo bajo una zona oscura y boscosa una casita como de pescadores, ciertamente con un tétrico aspecto. No nos acercamos a esta, pero si nos paramos sobre la piedra a sacar el agua de los botes.
Afortunadamente fue el ultimo lugar donde pasamos trabajos, ya que en adelante el río se hizo más calmado y con mucho menos corriente, remamos aun unos 15 Km. más y llegamos a los Castillos de Guayana donde nos esperaba el chofer que nos busco. ComentariosPara agregar un comentario, inicia sesión con tu cuenta de Windows Live ID (si utilizas Hotmail, Messenger o Xbox LIVE, ya tienes una cuenta de Windows Live ID). Iniciar sesión ¿No tienes una cuenta de Windows Live ID? Regístrate Vínculos de referenciaLa dirección URL del vínculo de referencia de esta entrada es: http://aventurasextremas0.spaces.live.com/blog/cns!816C46E05A82F012!326.trak Weblogs que hacen referencia a esta entrada
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